Hoy queremos ayudaros, desde nuestra propia experiencia y con empatía a superar esos momentos o malas rachas en los que sentimos que la ansiedad por comer mucho, o por comer guarrerías ``nos domina``. Muchas veces queremos buscarle solución con ``matahambres`` muy bajos en calorías como gelatinas, infusiones... Pero realmente la raíz del problema está en nuestra cabeza y debemos ser conscientes de ello y controlarlo. Os vamos a proponer un ejercicio sencillo en cuatro pasos para que os hagáis con el poder. 😀

Lo primero es tener claro que la ansiedad es algo mental, parece obvio, pero… a veces llegamos a creer de verdad que tenemos hambre… cuando no es así. Así, que el primer consejo, como ya os hemos dicho, siempre será, ir a la raíz del problema, no a taparlo, sino… a donde comienza. Es como cuando uno tiene un miedo que sabe que es irracional, y tiene que pararse a relajarse y poner los pies sobre la tierra:
“Tengo que estar tranquila. Que mi hijo vaya en moto no quiere decir que se vaya a matar ni que esté arriesgando su vida”
Tras esto, probablemente intentaríamos ponernos a hacer algo y ocupar la mente, para dejar de pensar esa tontería que… sólo hace daño. Entonces…cuando la ansiedad entre, párate y hazte las preguntas correctas:
1.- Detecta el problema
¿De verdad tengo hambre? ¿Hace cuantas horas he comido?
(Probablemente tras estas dos respuestas… ya sepas que no es hambre… que es hambre “psicológica”)
2.- Piensa en tu objetivo
Maria de 1000FITMEALS apoyada en una pared
Ok! Hambre, hambre, no es, pero  me muero de ganas por comerme unas galletas y me voy a quedar de a gusto.
¿Estarás mucho mejor cuando te las comas? ¿Será una satisfacción momentánea o duradera? Del 1 al 10… ¿Cuánto de feliz te hace?
(Puede ser que en una circunstancia especial, te haga muy feliz… y entonces, yo soy la primera que te animará a comértelo sin culpas. Lee ESTE POST)

 

3.-Motívate
Mira un poco más allá. ¿Alguna vez conseguiste bajar unos kilitos, o cuidarte durante un tiempo y sentirte orgullos@ contigo mism@? ¿Eso fue una satisfacción momentánea, o duradera?
Del 1 al 10…¿Cuánto de feliz te hizo?
Maria de 1000FITMEALS encima de un montón de piedras sueltas con cara de felicidad
(Ahora regodéate en esa sensación, de verdad intenta sentir en tu cuerpo esa cosilla en el pecho lleno de orgullo, o cosquilleo en la barriga… intenta traer al presente las sensaciones positivas y superbeneficiosas que te trae ese recuerdo)
4.-Entretente y pospón tu pensamiento hasta “su hora”
Ya has conseguido frenar el instinto impulsivo de ansiedad y cambiarlo por una sensación agradable y positiva de lo que es “hacerlo bien”. Has conseguido rechazar la satisfaccion momentánea de “un poquito de felicidad” por la satisfacción duradera de “un montón de felicidad y orgullo”.
Nos toca posponer lo que queríamos hacer (comer) hasta su hora. Di, para ti mismo:
“Ok! En 1 hora ya es la hora de merendar, hasta esa hora voy a hacer…”
(y busca algo que hacer productivo o entretenido que te permita posponer la acción de comer, hasta su hora. Ponerle hora te va a ayudar a que no sea una ansiedad infinita… que no se ve resuelta.
Hacer alguna tarea pendiente, puede ser una buena opción, y sino, hacer algo que te acerque a tu camino, a tu objetivo…. por ejemplo… algún HIIT!

Ahora, a partir de hoy proponte realizar estos 4 pasos antes de irte direct@ a la nevera y vamos a ver qué pasa.¡Un besazo guaposssssss!