Fuerza de voluntad dieta
Consejos

Fuerza de voluntad para tu dieta

Por María García-Peñuela

Cómo hay que plantearse las cosas, y sobre todo los grados de prioridad para tener fuerza de voluntad y no frustrarse en el camino.

 
 
¡Esa es la cuestión!
 
Cuántas veces alguien nos han preguntado cómo se consigue perder grasa o cómo se consigue tener la tripa plana y cuando les contestamos el cómo la gente nos dice:
"pero es que el dulce me puede, yo no puedo comer sin pan, pero la cerveza no me la quites".
 
Para nosotros todo el mundo es igual de válido, para nosotros alguien que quiere ser "fit" y alguien que no se interesa por ello son lo mismo. Lo que importa al final es la persona y a nosotros lo que nos interesa es que tanto nosotros como cualquier persona a la que podamos llegar sea feliz consigo misma y esté satisfecha con lo que es.
 
Lo que realmente nos apena es cuando vemos a alguien descontento consigo mismo, no sólo con su físico, sino con su "incapacidad" de conseguir la fuerza de voluntad para cambiarlo. Alguien que siempre esta "medio a dieta", restringiéndose, pero sin conseguir resultados porque no llega a llevarlo a cabo con decisión y hasta el final. Alguien frustrado, a quien ya le afecta psicológicamente. Eso, eso es lo que nos da pena, y sois a quienes queremos llegar con este post.
 
Si fueseis gorditos felices, que aceptan plenamente como son sin estar frustrados, que comen dulces y disfrutan de ellos porque, están súper felices así.... os diríams: ¡OLE! Disfrutadlo!
Pero cuando vemos a alguien que se siente mal cuando se supone que se está dando un capricho... y debería disfrutarlo y eso le pasa una vez tras otra... y ni consigue lo que quiere, ni disfruta del capricho, ahí es cuando hay algo que solucionar....
 

¡ATENTOS!

Lo único que tienes que hacer es mirarte,
mirar tu situación actual,
y decidir cuales son realmente tus prioridades,
y esas deben ser las que te lleven hacia una mayor "felicidad".
Maria de 1000FITMEALS en la pasarela de una playa en Valencia
Para quien quiere verse los abdominales, la prioridad deben de ser los abdominales, lo cual conlleva una dieta bastante estricta, en la que no tendrán cabida las cervezas ni los dulces. (Excepto cosas muy muy puntuales, claro). Pero para quien disfruta muchísimo tomándose una cerveza con sus compañeros de trabajo, tiene un alto grado de estrés y ese momento o el de comerse un helado es uno de los mejores momentos del día y le hace sentir feliz, quizás la prioridad deba ser esa y entender, que no es tan importante si consigue verse los abs, pues... le proporciona una felicidad menor. 
Por eso, al final, lo que prima es sentirse bien y lo imposible es sentirse bien queriendo conseguir varias cosas (algunas directamente opuestas), sin atender a nuestras prioridades. Y por tanto siguiendo caminos a medias, cambiando de uno a otro y sin llegar a nuestro destino.
 
Yo he estado en ambas situaciones.
 
Momentos de mi vida en los que me sentía relajada motivada y con ganas de conseguir ese cuerpo definido que siento que refleja lo que soy desde pequeñita, una amante del deporte.
Maria de 1000FITMEALS impartiendo una clase dirigida de baile
En esos momentos he decidido que mi prioridad es esa, y por tanto el hacer dieta o controlar mucho lo que como no ha sido una desazón constante, no ha sido una desesperación, ha sido un pequeño sacrificio hecho a consciencia y por una satisfacción mayor. Ha sido un camino claro, y pisando fuerte, hacia lo que he decidido, que es mi prioridad. Y cuando me ha entrado "la tentación" de fallar he pensado:
 
"Mi prioridad NO ES esta cerveza con mis amigas, ya lo decidí, y por tanto... voy a pedirme una CocaCola light".
 
Aunque también, en esa misma etapa puede suceder que un día, (pongamos que coincide que nos vemos todas las amigas y que una de ellas trae una tarta que siempre comíamos juntas, etc....) me de cuenta de que es un momento especial, que me encantaría disfrutarlo y que ese momento puntual, por esas razones, está por encima de "mi prioridad"...
 
Decido: 
"Voy a comerme la tarta con ellas, porque, quiero, me compensa, aunque rompa la dieta hoy. Y como estoy segura de que mi prioridad continúa, y esto ha sido algo especial y que he decidido hacer.
¡VOY A DISFRUTARLO!
(El problema viene cuando no decides, no tienes claras tus prioridades y andas dando tropezones de un lado al otro sintiendo que no eres dueñ@ de tus acciones)
 
El verano que me rompí el peroné :(
 
Sin embargo, también he tenido periodos de mi vida, como por ejemplo las lesiones, o momentos malos por los que todos pasamos en los que mi prioridad no era verme los abdominales, si no encontrarme bien mentalmente, sentirme alegre, con buen ánimo, potenciar las amistades, la compañía, las risas y los momentos divertidos...salir, entrar, hacer planes... Pues en una época difícil creo que es lo más inteligente.
 
Maria de 1000FITMEALS lesionada del peroné en la playa
Mi prioridad era no ponerme triste y divertirme, no sentirme limitada.
 
En esos momentos de mi vida, he decidido que mi prioridad no era la dieta, mi prioridad era el disfrute, lo social y los caprichos agradables. Y aunque mi cuerpo no estuviese tan perfecto como en otras épocas, me sentía bien porque aceptaba que yo había decidido dejarlo en un segundo plano por lo tanto me dedicaba a disfrutar plenamente de lo que había decidido como prioridad (y con sus razones)
Una cerveza con mi mejor amiga... MERECÍA LA PENA.
 
Unas cervezas con mis amigos, un helado mientras paseaba, unas tapas en La Latina... El problema viene cuando no decido cuál es mi prioridad y quiero conseguir ese cuerpo que sueño pero también quiero disfrutar de comer lo que me apetezca, beber alcohol y usar todo eso como diversión. Tus prioridades entran en conflicto, y tus acciones también pues unas van en un sentido y otras en otro. Un día haces dieta y te portas genial (tu prioridad es adelgazar, perder peso o conseguir verte "así") y al siguiente sales te tomas cuatro cervezas y todas las tapas que te pongan sin pensártelo dos veces (tu prioridad es lo social, la diversión...). Con estas dos prioridades totalmente distintas, en tan sólo dos días... ni consigues lo primero, ni disfrutas lo segundo y al tercer día... te sientes frustrad@)
 
El resultado de esto es que acabas por no sentirte bien contigo mismo, sientes que no eres capaz de llevar a cabo lo que quieres y ahondas en una, cada vez más profunda, sensación de inseguridad. Dejas de confiar en ti y en tus propósitos. Pero el problema no es que tú no seas capaz. El problema es que nadie es capaz de esforzarse sin un sueño que alcanzar.
 
Ahora, de verdad...piensa en tu momento actual, ¿qué crees que necesitas más? ¿Conseguir ese cuerpo que te gustaría tener o por lo contrario estás en un momento en que es más prioritario el disfrutar de todo y no restringirte o preocuparte de esto?
 
Ambas opciones son perfectamente respetables es igual de buenas y ambas son propias de una persona inteligente y segura. Si decides que es la primera, recuerda que, sopesándolo, has decidido que eso es prioritario ahora.... y llévalo a cabo. Si decides que es la segunda, entiende tus razones, las razones por las que para ti  la satisfacción de esos momentos es mayor que la de un cuerpo perfecto.
 
Y disfruta de esas satisfacciones al 100%. Acepta tu cuerpo como es, o cuídate un poquito, pero sin privarte de esos momentos... y aceptando, que por ello, tu barriguita no será totalmente plana y definida... pero que te encanta disfrutar de esos caprichos y eres más feliz con ellos y tu barriguita que sin ellos y sin barriguita. ;)
 
Espero que hoy toméis una decisión, entendiendo y cuidando vuestras prioridades
y que os lleve a estar satisfechos con TODO lo que hagáis.
 
¡SED FELICES!  :)
María García-Peñuela
María García-Peñuela
Entrenadora personal, instructora de actividades dirigidas, dedicada al fitness en cuerpo y alma desde hace más de 12 años. Apasionada de la nutrición con máster especializado en nutrición deportiva y cocinera como hobbie en mis ratos libres.
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